¡Mujer! ¡A comparecer!

4 Feb

Reunión de barones del PSOE

EVA Y.

No hace falta ser una lumbrera para percibir que en la política española sigue imperando la primacía del hombre sobre la mujer. Algunos incrédulos dirán: “¿Cómo? ¡Si las número 2 de los grandes partidos son mujeres!”.

¡Equilicuá! “Sutil” estrategia de machismo. Darle a una mujer la medalla de plata en el organigrama de poder de un partido político significa romper con la imagen gris y conservadora de una institución dominada por hombres; significa introducir una dosis visible de estrógenos en la brava comunidad de la testosterona; pero, sobre todo, significa tener a mano una cara dulce, sensible y creíble a la que mandar comparecer cuando la lluvia de problemas y críticas sea tan fuerte que ponga en peligro la impermeabilidad del líder.

Traslademos el caso a un entorno doméstico. ¿Quién no sabe del típico cónyuge que, queriendo eludir un evento familiar sin mayor justificación que la pereza, manda a su esposa a dar la cara y excusarle?

Sí, el landismo sigue estando muy presente. Y, en política, el “vete a fregar” que el típico machista ibérico español dedica a su mujer se traduce en un “vete a comparecer”. Se lo dice Mariano a sus mancebas María Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaía, y lo mismo hace Rubalcaba con su Soraya, la Rodríguez, y con Elena Valenciano, tan sufragista ella.

Uno de los últimos marrones que tuvo que comerse Valenciano, la rubia del PSOE, fue el de dar la cara tras el descalabro socialista del 21-O en Galicia y País Vasco. Hubo que esperar tres días para escuchar al cabeza de lista entonar el “mea culpa”. Pero lo peor ya había pasado gracias a la mujer.

El último trago de Cospedal está bastante más reciente. Tras el escándalo de los papeles de Bárcenas publicado por El País, fue la señora manchega la que se enfrentó a las cámaras y a la insaciable voracidad interrogativa de los periodistas. Y mientras ella comparecía, los hombres de su partido vigilaban, asentían satisfactoriamente y musitaban desde el patio de butacas. Allí estaban Arenas, González Pons y Floriano, tal que maridos celosos, posesivos y controladores, entornando los ojos en gesto de amenaza ante los posibles patinazos verbales que pudiera tener su torpe concubina.

cospedal

Foto extraída del diario Público

Paradojas de la vida. Ellos corrompen y ellas, comparecen. Porque otro síntoma evidente del machismo anquilosado en la política española se ve en los casos de corrupción. Echando un vistazo a los papeles de Bárcenas, resulta difícil encontrar a una fémina entre tanto semental. http://elpais.com/especiales/2013/caso_barcenas/todos_los_papeles.html

Aunque no hay estadísticas al respecto, se aprecia a simple vista. La corrupción es un festín de hombres en el que un par de cojones constituyen el mejor pase VIP. Ellos hacen el trabajo, ellos salen a negociar, ellos se ganan el pan. Y al llegar a la sede, cansados tras un duro día de trabajo, enojados por las broncas de sus superiores y la ineficiencia de sus subordinados, cogen aire, se crecen y gritan, autoritarios: “¡¡¡¡Mujer!!!! ¡¡¡A comparecer!!!”.

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