Un despacho en diferido

26 Feb


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KATY L.

Estimados ciudadanos de este nuestro país, hoy voy a hablaros en diferido, lo voy a hacer porque cuando leáis estas palabras ya habrán sido escritas tiempo atrás. Bien, este ejemplo sirve para tratar un nuevo episodio de “Hablar en Tiempos Revueltos” y nuestra protagonista no es otra que la señora María Dolores de Cospedal.

Su historia es aparentemente sencilla, pero esconde un complejo entramado de palabras que con el paso del tiempo va otorgándole dificultad al mensaje político, tanto para el emisor como para el receptor. Se trata de un nuevo fascículo de “Bárcenas y Otros Tres o Cuatro Cerditos”.

En esta ocasión la escena tiene lugar en una rueda de prensa de las de ahora, en las que el político elude responder a las preguntas. La ofrecía la Secretaria de Organización del Partido Popular tras una reunión con el comité de dirección. Cospedal fue la encargada de “explicar” las condiciones en las que se acordó la salida del extesorero del PP para que la retención a la Seguridad Social terminara de abonarse el pasado diciembre, cuando se supone que Bárcenas había negociado su salida de la organización en abril de 2010 tras verse salpicado por la trama Gürtel.

Bien, lo que se produjo según Cospedal fue una “indemnización fracturada, en diferido”, un supuesto acuerdo entre el partido y Bárcenas, del que Rajoy era plenamente consciente, y por el cual se llevaba a cabo una “simulación de retribución” hasta diciembre de 2012. Escuchen el extraño balbuceo de Cospedal en diferido:

La Real Academia Española de la lengua define diferido como: “Dicho de un programa de radio o de televisión: que se emite con posterioridad a su grabación”. Cuando se refiere al verbo diferir dice que se trata de “aplazar la ejecución de un acto”, pero todos sabemos que su uso puede variar, puede adquirir otro cariz, el de “disentir, no estar de acuerdo”.

Tras el balbuceo de Cospedal, solo que me queda pensar en la parte oculta que entrañan sus palabras, o mejor dicho en su “simulacro” de discurso. La comunicación política ha desvirtuado por completo la naturalidad de nuestro lenguaje ¿Desde cuando se utiliza el término diferido para calificar a una indemnización? ¿Se puede calificar de simulacro una relación jurídica? Para la abogada del Estado todo parece sencillo, normal, natural, simple, pulcro, limpio, incluso se muestra comprensiva. Cospedal asegura que “a uno le puede llegar a parecer mal como se pactó, pero así fue”.

Así fue, así es y así será. Qué triste es nuestro país cuando quiere y qué lamentable es el lenguaje de los políticos españoles. Bueno, sus “palabros” y sus “despachos”. Entrecomillo el último término porque hasta el mismo Bárcenas poseía uno en Génova a pesar de no trabajar para el Partido Popular, y es que hasta para esto el lenguaje político es perspicaz. El extraño habitáculo del hombre de los sobres servía para acumular documentación, pero no era un despacho, aunque podía acudir a la sede siempre que quisiera y tenía a una persona para que estuviera al tanto de las llamadas o la “correspondencia” que pudiera recibir. Señores, lo de Bárcenas es lo que Cospedal calificaría como un auténtico “despacho en diferido”.

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