De Ikea a Chechu en tres sencillos pasos

13 Mar

EVA Y.

Desde el martes, día en que saltó la noticia de la supuesta contaminación fecal en los pasteles de chocolate de Ikea, hay una imagen que no he conseguido sacarme de la cabeza. Muchos recordaréis la película ‘Matilda’, una joya que hizo mella en la generación de finales de los 80 que aportaba una visión positiva sobre la soledad y la incomprensión de una niña de corta edad y que alentaba a un frikismo infantil al que algunos aún nos aferramos. Pues bien, quienes recuerden la cinta probablemente también tengan grabada a fuego la escena en la que el hermano de Matilda se enfrenta a ingerir la totalidad del enorme pastel de chocolate bajo los férreos mandatos de la profesora Trunchbull, aquel histriónico personaje alimentado a base de anabolizantes.

Mucho he recordado esa escena estos días. Había una frase en el guion de esa maestra pseudo-nazi en la que se describía el pastel que posteriormente se iba a meter Bruce entre pecho y espalda. “Este pastel está hecho con mi SANGRE, SUDOR y LÁGRIMAS”. Yo por aquel entonces no entendía de sentidos figurados ni de frases hechas, solo de interpretaciones literales. Así que el sufrimiento de Bruce lo relacionaba más con lo nauseabundo de los ingredientes que con su capacidad estomacal. De mayor he sabido que algunos de los alimentos que más me pirran están hechos con sangre, y aunque la idea no me fascina, la tolero. No así con los productos hechos con mierda. Es cuestión de modas; todo se andará.

Ikea ha conseguido, una vez más, darle la razón a aquella persona que dijo que la realidad supera a la ficción (y mira que me fastidia tirar de tópico… pero si es certero, habrá que usarlo); y ha conseguido también que me lanzara a Google a buscar qué fue de la pequeñuela que encarnaba a Matilda, tan simpática ella. Y ahora es cuando empieza la también tópica y manida idea de tirar de lista para saber qué fue de aquellos tiernos niños que dieron vida a algunos de nuestros referentes -o no- en algún momento que ya forma parte del pasado.

MARA WILSON (Matilda en ‘Matilda’)

Este es uno de esos extraños casos en los que no se sabe si el personaje deglutió a la persona o viceversa; una adaptación de la pregunta “¿Qué fue primero: el huevo o la gallina?” adaptada al celuloide. Esta misma duda surge con Sylvester Stallone y Rocky o Jack Nicholson en cualquiera de sus papeles de loco (tiene tantos que es difícil distinguir al ciudadano de sus personajes).

Matilda Mara Wilson pequeña

El caso es que la joven Mara, tras actuar en media docena de películas entre las que se cuentan la ya mencionada ‘Matilda’ y ‘La señora Doubtfire’, se retiró dignamente de la gran pantalla a los 13 años -todo lo contrario a lo que hicieron Macaulay Culkin o las gemelas Olsen-. Acabó el instituto, fue a la Universidad de Nueva York y ahora, a los 25 años, se dedica al teatro y a la dramaturgia. Ante la interrogativa de sus fans por saber si volvería al mundo del cine, ha sido tajante. Según sus propias palabras, considera que es un trabajo fácil, que deja poco margen a la creatividad, que tiene aspectos deshumanizantes y al que ya no tiene intención de volver. Argumentos que parecen envueltos en pedantería pero que, desde una óptica interna, tal vez sean más sólidos que gaseosos.

Matilda mayor Mara Wilson

BARRET OLIVER (Bastián en ‘La historia interminable’)

Su debut en el año 82 en un episodio de ‘El coche fantástico’ marcó el rumbo de su carrera cinematográfica; porque fantasía era, precisamente, lo que cultivaban los trabajos que le llevaron a la cima de la fama infantil. A los 11 años protagonizó ‘La historia interminable’ con el papel de Bastián.

qué fue de barret oliver bastián historia interminableEse mismo año actuó en ‘Frankenweenie’, el corto de Tim Burton llevado al cine en 2012 en metraje largo y animación. Sus interpretaciones en ‘Cocoon’ y su secuela fueron la culminación de su trayectoria actoral. Hoy por hoy, a sus casi 40 años, ha pasado a la cara oculta de las artes. Ahora es fotógrafo y profesor de fotografía, y hasta ha publicado un libro -‘A History of the Woodburytype’- sobre este tema en el año 2007. Imaginamos que mal no le va por el precio al que vende cada nuevo ejemplar: 230 dólares en el mercado de Amazon. Casi nada.

GIORGIO CANTARINI (Giosué Orefice en ‘La vida es bella’)

giorgio cantarini que fue del niño de La vida es Bella

Ese niño que nos deshizo el corazón entre risas y lágrimas en ‘La vida es bella’, con su voz dulce, su cara risueña y su gorrilla de deshollinador, podría ser hoy el hermano pequeño de Adrien Brody. La buena noticia sería que podría seguir participando en películas bélicas de éxito; la mala, es que no lo hace. Desde que debutó desencajando mandíbulas en los espectadores y escogió el buen camino de Ridley Scott en ‘Gladiator’, Gio solo ha actuado en cuatro cintas ‘menores’.
Lo mismo da. Con solo 8 años ya había participado en dos películas que cosecharon 8 Oscars entre ambas. Así que ahora, a sus 21 años, perfectamente podría vanagloriarse de haber gritado en la realidad aquella frase, “¡HEMOS GANADO!”, que le inmortalizó en la gran pantalla hace ya 16 primaveras.

DAVID DORFMAN (Aidan Keller en ‘The Ring’)

Su palidez y su capacidad para entornar esos ojillos hundidos hacían creer que lo que este chaval quería en realidad era el papel de malo en ‘The Ring’, y lejos no le anduvo. Está claro que lo de Dorfman es el terror: repitió en la segunda parte de ‘The Ring’, tuvo su papel en ‘La matanza de Texas’ y en un capítulo de ‘Entre fantasmas’. En 2010 participó en la serie ‘Zombie Roadkill’, otra del género. Hubo una época en la que Spielberg y Shyamalan nos impusieron a Haley Joel Osment como el único actor infantil sobre la faz de la tierra. Tal vez por eso la interpretación de Dorfman no tuvo tanto eco en el cine de terror. Pero, francamente, entre el rostro de posesión infernal de David y la cara de sugus de piña de Haley Joel Osment, el niño monopolista de ‘El sexto sentido’, me quedo con el primero. Aunque David Dorfman parece que ha preferido encasillarse en el terror, lo del rol de pringadillo tampoco se le da mal, algo en lo que ya demostró dar el pego en la comedia ‘Drillbit Taylor‘ de 2008. Se dice, se comenta, que lo aprendió de Gabino Diego. 

que fue de David Dorfman

DANNY LLOYD (Danny Torrance en ‘El resplandor’)

Otro que tal. Entrada triunfal y salida por la puerta de servicio. No se encuentran explicaciones en la red sobre por qué Danny Lloyd (o sus padres) decidió apartarse del mundo actoral a los 8 años. Pero tampoco hacen falta.

danny lloyd antes y después

Tras ser elegido como segundo plato -eso sí, entre unos 5.000 aspirantes- para el papel de Danny Torrance y actuar en un telefilm, su estela cinematográfica desaparece. El primer candidato en el que Stanley Kubrick había pensado era Cary Guffey, el niño de ‘Encuentros en la tercera fase’, que también se retiró de los platós de rodaje a los 13 años y que hoy se ha convertido en enemigo del pueblo trabajando para Merrill Lynch. La razón de que Guffey finalmente no hiciera la película fue que los padres no le dejaron porque les parecía muy oscura para un niño de su edad; y no es de extrañar. Pero el tito Stanley era, al parecer, un hombre comprometido con la protección de los niños -a Malcolm McDowell probablemente le diera la risa- y consiguió que durante el rodaje, Danny Lloyd pensara que estaba rodando un drama y no una cinta de terror (quién lo diría viendo esta escena y la cara del muchacho).

Desde 2007, Lloyd es un profesor muy celoso de su intimidad. Tal vez por eso no quede claro en ningún lado qué ocurrió entre el año 82, cuando dejó el cine, y su llegada a las aulas. Mola más imaginarse una historia a lo Stephen King para explicar esos años de vacío.

AARÓN GUERRERO (Chechu en ‘Médico de familia’)

que fue de chechu

Debo confesar que mi experiencia con Chechu se trata más de una atracción cómica por la mezcla de su sobrenombre y sus rasgos, que de un profundo seguimiento televisivo. Una decena de capítulos de ‘Ana y los 7’ cuando aún era un bebé ante el consumismo me bastaron para saber que no era ese el tipo de contenidos que quería consumir, y lo cierto es que ‘Médico de familia’ nunca despertó en mí el hambre de interés. Tampoco me provoca especial curiosidad la actual vida de Chechu, pero es por darle un toque cercano a la lista de invitados. Chechu es otro de los que pocas responsabilidades han vuelto a tener antes las cámaras desde que expiró su época dorada como niño/teenager travieso y entrañable. Tal vez por decisión propia o por ausencia de decisión ajena, solo ha hecho algún cameo, ha aparecido en algún programa de estos de tarde. No sabemos si se dedicará al teatro, pero sí que tiene un restaurante en Madrid con el que intenta prolongar sus días de vino y rosas. El sitio se llama ‘Alta costura’ -lo menciono por si no queréis ir y caéis allí por error-, un nombre más que pretencioso para alguien que se mueve a caballo entre la fama y el olvido. ¿Qué explicación tendría si no el siguiente vídeo? Mirad, mirad…

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Una respuesta to “De Ikea a Chechu en tres sencillos pasos”

  1. Cristina campo braña marzo 15, 2013 a 8:47 pm #

    Menudo traballo de investigación! jaja. Me recuerdas a la revista de las mamás… (Pronto, of course.)

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